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El deseo de ganar en el tenis. El Blog de Vicente Cuairán

El deseo de ganar en el tenis. El Blog de Vicente Cuairán

¿ES POSITIVO INCULCAR EL DESEO DE GANAR EN NUESTROS JUGADORES/AS?

Uno de los asuntos que más se repiten cuando entreno la mentalidad de mis jugadores/as en las sesiones de Skype que mantengo con ellos/as es el tema de ganar. Me parece de gran importancia invertir tiempo en reflexionar con ellos/as sobre este concepto tan importante en la calidad de su mentalidad competitiva: ¿Qué significa ganar? ¿Qué valor e importancia le damos? ¿Es positivo centrarse en ganar?

Hoy en día vivimos en una sociedad que cada vez le da más importancia al hecho de ganar. Casi parece que ganar lo justifica todo y qué es la razón fundamental por la que existimos. Da la sensación que solo a través del hecho de ganar se puede alcanzar la felicidad. Si ganamos entonces somos felices y si perdemos… pues no queda otra que ser infelices.

“Que pena, que cerquita has estado de ganar”, “No te preocupes, seguro que la próxima vez le ganas”, “Pero que te ha pasado si le ibas ganado”, “Suerte en el partido/torneo (suerte para que lo ganes)”, “Que bien has subido en el ranking” son un ejemplo del montón de frases que solemos decir y que quizás están reforzando la idea de que ganar nos da la felicidad o de que, al menos, cuando ganamos nos sentimos más felices.

Tampoco quiero decir con esto que el jugador/a se tenga que sentir infeliz o triste por el hecho de ganar. Lo que quiero plantear es si de verdad nos estamos haciendo un favor cediendo el poder de nuestra felicidad o infelicidad al hecho de ganar o perder. Lo que me estoy planteando es si todo ese repertorio de guiones emocionales (enfados, miedos, apatía…) que vemos en la pista o repertorio de guiones conductuales (frustración, confusión, no aceptación en forma de lenguaje corporal negativo o raquetas rotas) no lo estamos fomentando dándole tanto poder a un hecho tan poco “controlable” como es el hecho de ganar.

Sin duda que los jugadores/as tiene que tener metas que querer alcanzar. Yo fomento en mis jugadores/as la idea de que tengas metas, sueños y deseos por alcanzar. Que mis jugadores/as tengan sueños, metas y deseos me va a permitir dos cosas:

1. Que sepan el precio y el coste que supone su meta, sueño o deseo en forma de trabajo. Es decir, que sean conscientes de la carga de trabajo que le tienen que meter para acercarse a ella. Es evidente que el deseo, meta o sueño de conquistar Roland Garros es mayor que el deseo, meta o sueño de ganar un Future. El primero requiere de una carga de trabajo mayor y de más calidad y es importante que el jugador/a lo tenga claro para que pueda ajustar la cantidad de trabajo que su sueño, meta o deseo requiere. (Esto es básico, muchas veces los jugadores/as tienen sueños (soñar es muy fácil) pero no siempre tienen claro el precio que hay que pagar. Cualquier sueño es válido siempre que aceptes su precio. Si no aceptas el precio de tus metas es imposible que las consigas. Y esto el jugador/a lo tiene que tener super claro si queremos que se implique al 100%)

2. Tener sueños, metas y deseos es lo que le va a permitir también que el jugador haga renuncias tales como levantarse a las 7 de la mañana en invierno con un frío increíble, que entrene en verano bajo un sol de justicia o que haga todos los ejercicios de entrenamiento mental que le mando cada día. Si tiene claro su meta, deseo o sueño va a entender por qué tiene que hacer todas estas renuncias y conseguiremos que las haga de una manera mucho más autónoma y eficaz. Yo lo que planteo y por lo que voto es por eliminar la palabra GANAR de nuestro tenis y arrebatarle el poder de nuestra felicidad o infelicidad y sustituirla por la palabra

COMPETIR. Tenemos que cederle el poder de nuestra felicidad o infelicidad al hecho de competir (y que se fastidie la palabra ganar) Competir es algo que depende de nosotros, es algo que nos permite crecer y desarrollarnos, es algo lo que nos permite aceptar y buscar soluciones, es algo que nos permite enfocarnos en la tarea, es algo que nos permite equivocarnos… ¡Qué importante es aprender a aceptar que nos equivocamos y que poco nos lo permite la palabra ganar!

Competir nos permite evaluarnos de una manera mucho más objetiva porque esa evaluación la vamos a realizar de acuerdo a lo QUE HACEMOS y no a lo QUE CONSEGUIMOS porque nos guste o no, no somos el trofeo que cuelga en el armario de la habitación o del salón de casa, no somos nuestros RESULTADOS somos TODO LO QUE HEMOS HECHO para poder conseguir ese trofeo. No somos nuestros aciertos ni nuestros fallos, somos todo lo que trabajamos cada día para poder conseguir rendir un poquito mejor cada vez (y digo rendir y no conseguir).

Y lo peor es que, sin querer, con todas esas frases que comentaba antes y con otras muchas más les estamos metiendo en la cabeza a nuestros jugadores/as que el objetivo es ganar o no perder pero, a la vez, luego nos quejamos por su mala actitud en pista ¡pero si es que entrando a pista con el objetivo de ganar o no perder lo único que puede hacer el pobre es tener esa actitud! Piénsalo, si el jugador/a entra con el objetivo de ganar, de verdad piensas que cuando tenga una dificultad u obstáculo durante el partido va a mantener la calma, lo va a aceptar y se va a poner a pensar en soluciones para superar el obstáculo o la dificultad ¡imposible! si su objetivo es ganar ¡y se está alejando!

La realidad es que si queremos ver guiones emocionales y de rendimiento más eficaces en nuestros jugador/as y que lo hagan de manera más estable en las pistas y sea cual sea la situación lo primero que tenemos que hacer está claro, extirparles el objetivo de ganar y sustituírselo por el objetivo de competir. O lo hacemos así o estamos abocados a que la actitud y el comportamiento que vemos en pista sea cada vez peor.

Mi experiencia me dice que cuando mejor rinden mis jugadores/as es cuando les convenzo para que entren a pista olvidándose de la idea de ganar o perder y consigo que se centren únicamente en competir. Y sabéis cual es la paradoja… Qué cuando hacen esto ¡consiguen muchos mejores resultados, son mucho más competitivos y salen muchísimas más veces de pista satisfechos por el trabajo que han hecho en pista!

Y eso… sí que es la verdadera felicidad.

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