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Kyrgios, ‘culpable o víctima’ de sus actuaciones. Opinión de Vicente Cuairán

Kyrgios, ‘culpable o víctima’ de sus actuaciones. Opinión de Vicente Cuairán

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Vicente Cuairán. Fundador Tennis Mind Method

 

 

Una nueva gota se suma en el vaso de la paciencia de los aficionados y de las gentes que, en general, aprecian los valores del deporte tras la nueva “exhibición” del amigo Kyrgios en el pasado Masters 1.000 de Shangái.

No es objeto de este escrito recordar las innumerables “salidas de tono” (cosa que seguramente ya está en mente de todos vosotros) si no de tratar de entender (si es que se pudiera) las motivaciones que se esconden detrás de la conducta del australiano.

Eso sí, antes de comenzar mi particular análisis diré que, como a casi todos, mi primera reacción tras ver el esperpento de Nick en el partido que le enfrentaba a Zverev fue algo parecido a “será ton** pero como puede ser tan cret***, a ver si lo echan de una mal*** vez del circuito” (lo reconozco y, en ocasiones, no predico del todo con el ejemplo y dejo que las situaciones dominen la calidad de mis emociones. Soy perfectamente imperfecto…)

Pero pasada esta explosión emocional inicial y una vez de vuelta a la calma mi deformación profesional siempre me lleva a preguntarme la misma cuestión ante este tipo de situaciones: Kyrgios es la “victima” o es el “culpable” de las actuaciones que protagoniza.

La ATP lo tiene bastante claro. El australiano es culpable de sus actos y por ello le condena a 25.000 dólares de sanción y a ocho semanas apartado del circuito, que se podrían reducir a tres en caso de que el jugador asista a algún tipo de programa de entrenamiento mental. (Cosa que comentaré un poco más adelante)

Yo, personalmente, estoy de acuerdo con la ATP y también creo que Kyrgios es culpable de los hechos que se le imputan y por lo tanto considero que merece (no sé si la pena es justa o no, suficiente o insuficiente) la sanción impuesta como consecuencia de sus actos.

Pero más allá de esta sanción, la realidad es que ésta y las subsiguientes posibles penas que se pudieran interponer en contra del Nick no dejan de esconder otra verdad que, en mi opinión, es todavía más penosa y preocupante y que, casi siempre, esconde el hecho (no siempre visible) de que aquí el que sale más perjudicado y la mayor VICTIMA de toda esta historia es el propio jugador de origen griego.

Y es que no podemos olvidar que estamos ante una persona (que circunstancialmente juega al tenis) que a sus 21 años todavía no ha sido entrenada ni educada para desarrollar herramientas que le permitan gestionar y controlar eficazmente ni su respuesta emocional ni su respuesta conductual. Y es precisamente esa incapacidad en la gestión y el control de sus emociones y de su conducta lo que hace que Kyrgios se exprese de la manera en la que lo hace y que finalmente termina traduciéndose en esos “shows” que tan a menudo protagoniza.

La actuación natural ante las provocaciones del aussie (tal y como he dicho que me pasó a mí mismo) es la de condenar tales actitudes y pensar en un castigo reparador y ejemplarizante que le sirva de lección en su calidad de culpable. Pero, sinceramente, esto no va a solucionar el problema. Esta última sanción no ha sido el primer castigo que ha recibido el australiano y lo cierto es que su actitud no ha variado por el hecho de haber sido castigado ni declarado culpable. Ni siquiera el castigo ni la crítica pública ha servido para variar su manera de actuar dentro y fuera de la pista.

Esto es algo que va mucho más allá del castigo, es una cuestión de objetivos, creencias y valores. Nuestro rendimiento competitivo se evalúa de acuerdo a la calidad de nuestra respuesta emocional y de nuestra respuesta conductual y es evidente que, en este apartado, Nick sale bastante perjudicado.

Pero que es lo que determina que respondamos emocional y conductualmente de una u otra manera. ¿Qué es lo que hace que Kirgios tire un partido, coja el teléfono para hablar con un amigo en el calentamiento de un partido, se enfrente al público o le diga lo que le dijo a Wawrinka en mitad de un partido? La clave de todo está en la calidad del PENSAMIENTO. Nuestros pensamientos tienen una función importantísima dentro de nuestra actividad cognitiva que consiste en encargarse de dar significados a cada una de las situaciones que vivimos y que, a su vez, determinan la calidad de nuestra respuesta emocional y de nuestra respuesta conductual (y por lo tanto de nuestro rendimiento competitivo). Es aquello de: Actúo en función de cómo me siento y me siento de acuerdo a como pienso.

Si pienso que es inaceptable que vaya perdiendo con un jugador de ranking 140 lo lógico y coherente es que sienta apatía y tire el partido. Si pienso que no es una falta de respeto decir según qué cosas me sentiré tranquilo y seguro de decir no sé qué barbaridad a Wawrinka y si pienso que el público paga para ver lo que a mí me dé la gana porque yo soy el protagonista lo raro sería que sintiera vergüenza ante sus silbidos y que no se enfrentara a la grada, porque Nick SIENTE y ACTUA en relación a cómo PIENSA, ni más ni menos (como tú y como yo).

Y aquí es donde creo que Kyrgios es la víctima. Víctima por ser una persona que, a sus 21 años, no ha recibido todavía el regalo de aprender a pensar con calidad. Una persona que ha crecido y se ha desarrollado como ser humano sin poder incorporar a su rutina de pensamiento unas creencias, objetivos y valores de calidad que le permitan dar a las situaciones los significados que le permitan poder controlar sus emociones y su conducta y que le hagan distinguir, por ejemplo, entre el rendimiento competitivo que está bien y el rendimiento competitivo que está mal.

Y eso no es responsabilidad única del australiano, la culpa es compartida entre todos, padres, sociedad, entorno… Que son los que educan en los mensajes que luego él utilizará para pensar y dar significados a las situaciones. Kyrgios no elije los pensamientos que utiliza por capricho, los utiliza porque es la manera en la que le han entrenado y educado a pensar y que ha automatizado. No es un “macarra” y un “maleducado” por puro capricho, lo es porque es la manera que ha aprendido de relacionarse con las situaciones, lo es porque es la manera que ha desarrollado para dar significados al mundo que le rodea y que “le obliga” a actuar con ese mal rendimiento competitivo que se traduce en esa respuesta emocional y conductual tan particular del australiano.

Pero… ¿Y esto tiene solución? ¿Qué hacemos con él? El castigo propuesto por la ATP me parece una parte necesaria de la solución, es evidente que tiene que entender que sus actuaciones conllevan consecuencias, aunque personalmente creo que esto es solo una parte muy pequeña de la solución. Lo más importante y la herida por la que está saliendo sangre a borbotones y a la que hay que aplicar un torniquete a la mayor brevedad está relacionada con la calidad de su pensamiento. Hay que reeducarle en creencias, objetivos y valores nuevos que le permitan generar una nueva calidad de pensamiento que le facilite la oportunidad de interpretar y dar significados nuevos y eficaces a las situaciones que vive para que su rendimiento competitivo (emocional y conductual) sea el deseado.

Por eso, además de la sanción económica, me parece muy oportuna y absolutamente necesaria la sanción propuesta por la ATP de recomendar al australiano que refuerce su entrenamiento mental con algún especialista. Y es que la solución a su rendimiento competitivo pasa definitivamente por ahí, por el hecho de que se reeduque y mejore en la calidad de su pensamiento algo de lo que, afortunadamente, escuelas, academias, entrenadores/as, padres y madres se van dando cuenta de su importancia y están dando un paso adelante gigante y decidido para incorporar la figura de un mental coach que pueda asesorarles y trabajar junto a ellos en lo que al entrenamiento mental del jugador/a se refiere.

Jugar, rendir y desarrollarse tenísticamente va mucho más allá de tener una buena derecha, un buen saque o una buena volea (muy necesarias todas ellas sin ningún género de duda y que Kyrgios sin lugar a dudas tiene. Tenísticamente hablando es un superdotado). Jugar, rendir y competir de manera eficaz cada vez más tiene que ver con la calidad de los pensamientos que utilizo dentro y fuera de pista, con la calidad de mi respuesta emocional y de mi respuesta conductual y en eso estamos trabajando algunos, en tratar de ayudar a nuestros jugadores/as a desarrollar esa parte mental y emocional del su tenis y de su vida que les permitan crecer en objetivos, valores y creencias eficaces para que tengan la oportunidad de dar significados de calidad a las situaciones y puedan desarrollar así a un rendimiento competitivo que les deje disfrutar dentro y fuera de pista y se alejen así de modelos de pensamiento y rendimiento como los del bueno de Kyrgios y puedan desarrollar en pista todo el potencial de su tenis.

Un comentario

  1. Como dice Vicente, el tenis en Kirgios es circunstancial a mi modo de ver. Este Kirgios es el producto de un peoblema en el núcleo social. Dentro y fuera del depoete sera un rebelde irresponsable consigo mismo. Los valores se los hereda del hogar y el medio ambiente produce los efectos sobre el resto de la sociedad.

    Yo personalmente no lo victimizaria…el es conciente del problema que el mismo se auto inflinge. Es un ” muchacho malo” por voluntad propia

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