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Claves en la evolución de las capacidades físicas en el entrenamiento en tenistas en edad infantil by Gonzalo Domínguez

Gonzalo Domínguez publica su segundo artículo en industriadeltenis. En este caso, toca un tema clave: las capacidades físicas en el entrenamiento en el tenis base.

Cuando realizamos una planificación del entrenamiento para afrontar edades formativas, debemos tener en cuenta una serie de aspectos para que el desarrollo del tenista o de la tenista sea lo más idóneo posible. Siempre existe la idea de que chicos y chicas entrenen juntos, después de la
lectura de este artículo espero que quede lo más claro posible.

Desde mi punto de vista, la cualidad más importante en el tenis es la Fuerza y se desarrolla continuamente durante el período de crecimiento y alcanza el máximo nivel durante la tercera década de la vida. De los 6 a los 10 años, el desarrollo de la fuerza es lento y se mantiene paralelo entre el hombre y la mujer. En torno a los 11 años, aumenta el desarrollo de la fuerza, siendo el del chico mucho más rápido que el de la chica. De los 12 a 14 años, no hay incremento sustancial de fuerza, sólo el ocasionado por el crecimiento en longitud y grosor de los huesos y músculos. Es de vital importancia realizar un trabajo muy estructurado y compensado de fuerza a todos los niveles.

La Resistencia aumenta, de forma más o menos constante, a lo largo de la infancia y la adolescencia. Representa un factor de primer orden en el mantenimiento de la salud. A los 8-9 años se produce un aumento significativo en el rendimiento del niño/a; a los 11 años, existe un relativo estancamiento y en torno a los 13 años se comprueba que los chicos experimentan un gran aumento, mientras que las chicas no solo no la aumentan, sino que en muchos casos se estancan. Por tanto, los chicos poseen mejores requisitos para el entrenamiento de la resistencia en estas edades. En la base es donde más se debe trabajar la resistencia tanto a nivel de capacidad aeróbica como potencia aeróbica, sin desechar las vías anaeróbicas.

La Velocidad se incrementa de los 6 a 9 años,. Los movimientos acíclicos se completan y la frecuencia motriz mejora notablemente. De 9 a 11 años, existen niveles de coordinación satisfactorios que favorecen el desarrollo de factores como la frecuencia y la velocidad gestual, aunque con carencia de fuerza. En torno a los 11 y 12 años, es un buen momento para la realización de tareas motrices específicas de velocidad. De 12 a 14 años, la fuerza adquiere índices mayores y se dan importantes diferencias en la coordinación, también llamada “torpeza adolescente”, algo que
limita la velocidad. Es importante recordar que la velocidad está muy determinada por el tipo de fibras que tiene el sujeto, y otro factor importante es la parte de procesamiento de la información, es decir desde que el alumno ve como el otro jugador golpea la pelota, hasta que él decide que va realizar ( toma de decisiones). Es un proceso interno que se puede mejorar.

La Flexibilidad involuciona con el crecimiento. La máxima flexibilidad se encuentra en la infancia, aunque también hay un cierto apogeo al inicio de la etapa puberal, más concretamente, alrededor de los 10-12 años y después se va perdiendo progresivamente. Hasta los 6 años, el aparato
locomotor se caracteriza por su gran elasticidad, estando indicadas las actividades globales, de movimientos básicos que le permitan ejercer libremente su motricidad. De los 6 a los 12 años, el descenso no es muy importante, pero justamente a partir de esta edad, a causa de los cambios
hormonales y el crecimiento antropométrico tan acentuado, se producen una serie de cambios en la extensibilidad, hasta entonces mantenida, abriéndose un punto de ruptura en la progresión de la flexibilidad, ya que se acentúa su regresión.

Junto con la fuerza, hay que darle mucha importancia a los hábitos de calentamiento, liberación miofacial, movilidad articular y estiramientos de la estructuras corporales, además de con un buen equipo de traumatólogos, fisioterapeutas y osteópatas, hacer una correcta valoración del tenista, para luego realizar un plan personalizado de entrenamiento.

Después de esta pequeña reseña, me gustaría abrir un pequeño debate, en cuanto si, los entrenadores ven conveniente que los chicos y chicas entrene juntos, y por qué. Yo lo tengo bastante claro después de mi experiencia como entrenador durante  casi 25, años.

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