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Cómo establecer objetivos competitivos en 2020 por Vicente Cuairán

Hace “tan solo” 2350 años, Aristóteles (uno de los padres de la filosofía junto a Platón) acuño la siguiente frase: “Consultemos, pues, no de los fines, sino de las cosas que para ello se requieren”.

Traducido esto al lenguaje del S.XXI lo que nos viene a decir el amigo de la ciudad de Estagira es que le hablemos menos del resultado y que le hablemos más de lo que vamos a hacer para conseguir ese resultado.

Y precisamente esta frase, es la que nos va a ayudar a entender cuál va a ser la manera correcta de establecer los objetivos competitivos que nos ayuden a desarrollarnos personal y tenísticamente a lo largo de este año 2020.

Antes de nada, lo primero que tenemos que hacer es aprender la diferencia que hay entre META (o como lo llamaba Aristóteles “fin”) y OBJETIVOS DE RENDIMIENTO (o como lo llamaba Aristóteles “cosas que para ello se requieren”) META es lo que normalmente llamamos RESULTADO. Es aquello que queremos conseguir.

OBJETIVOS DE RENDIMIENTO es lo que solemos entender como PROCESO.

Son los pasos que necesitamos dar para conseguir ese resultado.

¿Como tiene que ser nuestra META? ¿Nos vale cualquier META?

Nuestra META tiene que tener 4 cualidades OBLIGATORIAS.

LA PRIMERA: M – Nuestra meta tiene que ser MEDIBLE. Necesitamos tener elementos que nos permitan medir y evaluar nuestro proceso.

Si por ejemplo nuestra menta consiste en “bajar 5 kilos en 12 meses”. Una medida cuantitativa sería la báscula, que nos va a permitir medir nuestro proceso en cantidades (en este caso kilos)
Si por ejemplo nuestra menta consiste en “estar 500 ATP/WTA en diciembre de 2020”. La medida cuantitativa sería el ranking ATP/WTA.

Lo ideal sería hacer sub-medidas a lo largo del proceso (por ejemplo, a los 3, 6 y 9 meses) que nos permitan evaluar cómo está yendo para que, en caso necesario, podamos tomar las medidas oportunas.

LA SEGUNDA: E – Tiene que ser ESPECÍFICA. Necesitamos establecer metas concretas y que definan con exactitud el resultado que queremos alcanzar.

Por ejemplo, decir “Quiero estar más delgado” o “Quiero mejorar mi ranking” no sería específico. Lo que tendríamos que decir es “Quiero bajar 5 kilos en 12 meses” o “Quiero estar 500 ATP/WTA en diciembre de 2020”. De esa manera se convertiría en una meta específica.

LA TERCERA: T – Tiene que ser TEMPORAL. Necesitamos metas con una fecha de finalización o consecución.

Esto nos va a dar mucha información de los recursos y herramientas que vamos a necesitar. No será lo mismo querer bajar 5 kilos en 6 meses que en 12 meses. Que sean 6 o 12 meses va a determinar la carga y las herramientas y recursos que voy a necesitar en cada caso.

LA CUARTA: A – Tiene que ser ALCANZABLE.
Esto es ¡fundamental! El papel lo soporta absolutamente todo y podemos pedir lo que queramos, pero si lo que pedimos no es realista ni alcanzable la meta no nos servirá para nada y probablemente nos perjudique.

Lo ideal es ponerse metas que estén un poco por encima de nuestra realidad. De esa manera tendremos al jugador mucho más motivado en su objetivo de alcanzar la meta. De lo contrario, si ponemos metas inalcanzables o imposibles lo único que conseguiremos en frustración y desmotivación.

¿Vale, y ahora que ya sé cómo hacer mi Meta? ¿Qué tengo que hacer? Cuando tengas clara tu meta, toca una tarea imprescindible: Definir los

OBJETIVOS DE RENDIMIENTO que me van a acercar a la meta, es decir, el PROCESO.

Para que los objetivos de rendimiento sean efectivos es muy importante definir todas las tareas y recursos que voy a necesitar con la mayor exactitud posible.

Vamos a ver 2 ejemplos:

EJEMPLO 1

META:
Perder 5 kilos de grasa en 12 meses (esta meta es medible, específica, alcanzable y realista)

OBJETIVOS DE RENDIMIENTO DE LA META:

Ir al gimnasio 3 días por semana.

Definir cada semana (los domingos) con el preparador físico la tabla de ejercicios de la semana.

Establecer cada semana el menú diario con el dietista.

Revisar cada 3 meses peso. (Aquí podría poner las sub-metas de cada trimestre)

Descansar 8 horas cada día.
EJEMPLO 2
META:

Estar 500 en el ranking ATP/WTA a finales de 2020 (esta meta es medible, específica, alcanzable y realista)

OBJETIVOS DE RENDIMIENTO DE LA META 2 (Pondré solo los que se refieren al nivel mental, pero se podría hacer con el resto de áreas: técnica, táctica y física)

Estar en calma cuando cometa errores.

Darle mayor prioridad al proceso.

Estar focalizado en buscar soluciones cuando haya dificultades.

Transformar mis objetivos de resultado a objetivos de rendimiento

Estar focalizado en la tarea y en el presente cuando haya marcadores igualados.

Saber estar tranquilo y buscar soluciones cuando me remonten un marcador.

Ir a los partidos más positivo y focalizado.

Centrarme en aprender a competir y jugar punto a puntos sea cual sea el marcador o momento del partido.

Desarrollar un plan de rutinas para antes, durante y después del partido.

¡Y lo tenemos!
Ya tenemos nuestra meta y nuestros objetivos de rendimiento.

Ahora lo que toca es trabajar, trabajar y trabajar en nuestros objetivos de rendimiento para ir acercándonos y alcanzar poco a poco nuestras metas.
Es importante que en el día a día nos olvidemos de las metas (lo único que, casi siempre, generan si las tenemos presentes cada día son ansiedad y dudas).
Como decía Aristóteles lo mejor es que nos focalicemos solamente en nuestros objetivos de rendimiento porque son los que realmente importan.
Ten en cuenta que las metas nos dicen hacía donde queremos ir, pero son los objetivos de rendimiento los que nos marcan el camino. Y si vamos alcanzando nuestros objetivos de rendimiento seguro que estaremos mucho más cerca de alcanzar nuestras metas.

Por eso es importante que lo que revisemos en el día a día sean nuestros objetivos de rendimiento y dejemos la meta apartada en un cajón.
Podemos recordarnos la meta, por ejemplo, en aquellos días en los que nos preguntemos ¿y por qué hago todo este esfuerzo? O también en los días en los que te de pereza entrenar o trabajar. Utilizado como un motivador en los días complicados.

Y para terminar, recordaros una cosa fundamental. Todas nuestras metas y objetivos de rendimiento tienen que estar formulados en positivo. Tenemos que focalizarnos en lo que queremos conseguir y no en lo que queremos evitar.

Por ejemplo, una meta incorrectamente enfocada sería; “No fallar” o “no ponerme nervioso” o “no enfadarme” o “no coger kilos” o “no bajar de ranking”. Todas la metas y objetivos de rendimiento que empiecen por “no” o en negativo tendremos que transformarlas a positivo para que nos focalice en conseguir.
Espero que todos estos consejos te ayuden a definir tus metas de cara a 2020.

¡A por todas con tus metas y objetivos de rendimiento!

Vicente Cuairán
Sígueme en: @vicentecuairan y en @adtitanes (twitter, Facebook e Instagram)
Director de Academia de Titanes – Empresa especializada en el entrenamiento mental de jugadores de tenis.
www.academiadetitanes.com

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