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Paula Arias, 300 kilómetros diarios persiguiendo el sueño de ser tenista

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No es fácil subirse todos los días a un coche y hacer 300 kilómetros. 150 de ida desde Ávila y 150 de retorno a la capital abulense desde Valladolid. No es fácil en cualquier circunstancia de la vida pero menos aún si tienes catorce años, estudias segundo de la ESO y persigues el sueño de ser, algún día, tenista profesional. Recorrer 300 km es lo que hace todos los días del año, de lunes a viernes, Paula Arias, una de las jugadoras con más futuro dentro del tenis español y que veinte días al mes, cinco días a la semana, salva la distancia que separa su domicilio en Ávila  hasta Valladolid, donde están ubicadas las pistas de la Federación de Tenis de Castilla y León. Un viaje a plazo fijo, llueva, truene, haga el calor seco y abrasivo que sólo los castellanos viejos saben que existe de verdad cuando se acerca la canícula o las carretera se cubra con esa nieve que apaga los sonidos de Castilla. Así viaja Paula Arias, en compañía de José, su padre, todas las tardes del año: devorando kilómetros en pos de un sueño.

Paula es una chica de sobresalientes. Notas de infarto que labra kilómetro a kilómetro en el asiento del coche de su padre, donde reconoce que «a veces me mareo, con los apuntes del instituto». Es ahí donde estudia todas las tardes segundo de la ESO. Se puede decir que el asiento que la carretera que une Ávila con Valladolid es el ‘aula de apoyo’ a la real, ubicada en el instituto ‘Isabel de Castilla‘ , al que acude todos los días a las nueve de la mañana en punto y donde, asegura, cuenta con el apoyo de sus compañeros de clase que son «quienes me prestan apuntes si por el tenis tengo que faltar algún día».

El día a día de Paula está estrictamente cronometrado. El despertador suena a las ocho; una hora más tarde en el colegio. A las 14h45´suena la sirena y comienza la segunda parte del día: comer, cambiarse y a las 16 horas coche rumbo a Valladolid. A la capital de Castilla y León llega con el tiempo justo para empezar a entrenar a las órdenes de José Luis Corujo, el entrenador de Paula y del que la abulense habla maravillas: «Estoy muy contenta con el sistema de entrenamientos y con José Luis. Estoy progresando, mejorando día a día», asegura la tenista. Tras media hora de preparación física, comienza el entreno sobre pista. Son dos horas de tenis ‘práctico’. A las 20 horas, toca regresar a Ávila. Por el camino, estudiar los deberes del día o comentar la jornada con su padre o su madre, las dos personas que recorren con ella todos los días un viaje que tiene como meta, un día en el futuro, llegar a ser tenista profesional.

Aún así, Paula no se obsesiona. Sabe que es difícil. Llegar a ser profesional del tenis es muy complicado. «Trabajo, sacrificio, esfuerzo, suerte…» forman parte del ideario de una jugadora que atesora un curriculum espectacular en categorías inferiores, donde acumula triunfos en torneos de prestigio como el circuito Nike Junior Tour, la Babolat Cup, el Mutua Madrid Open de la categoría, campeonatos de España tanto individual, como en dobles o por equipos o incluso a nivel internacional, donde ha cosechado éxitos de prestigio como ser finalista de la Smirkla Bowl, el ‘Mundial sib 10’ oficioso que se celebra en Croacia o en el master internacional del Nike Junior Tour, donde llegó a ser semifinalista en un torneo que se disputó en Florida.

El futuro inmediato pasa por el Centro de Alto Rendimiento que la Real Federación Española de Tenis tiene en Barcelona. Paula espera integrarse a su disciplina la próxima temporada, un cambio radical que en palabras de Paula significaría «un cambio de vida pero creo que sería para mejor. En Barcelona hay más pistas de tierra batida y muy buenos medios para trabajar y progresar». En todo caso, el traslado a Barcelona implicará un cambio más en la familia Arias. Paula abandonará su entorno familiar y de amigos para continuar su lucha por un sueño,un camino que, sin embargo, no parece abrumarla. Asegura que sus objetivos pasan «por seguir progresando, subir más categorías y, a largo plazo, llegar a ser profesional. Yo me estoy esforzando todo lo que puedo. Si no, es imposible».

En el camino que recorre actualmente, no está sola. Paula cuenta con el respaldo de Tecnifibre (juega con un modelo T-Rebound), una de los fabricantes que más cuidan la cantera y que tienen un proyecto con el tenis de base más sólido; Bankia, Ávila Multiasistencia y Nike. Son los cuatro soportes empresariales que hacen un poco más llevadero el esfuerzo económico que supone para la economía familiar los viajes diarios y los desplazamientos. Un apoyo que ayuda a hacer un camino que aún se antoja largo y repleto de repechos pero que Paula Arias afronta cómo sólo puede hacerse: con la mirada fija en un objetivo, en un sueño que, seguro que vislumbra más cercano, cuando cierra los ojos en algún punto entre Ávila y Valladolid. El trayecto donde se gestan los sueños.

 

Foto: Mutua Madrid Open

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